| Nos adentramos en la última semana del Tour de Francia con un español -Óscar Pereiro- vestido de amarillo y todo por decidir. Más emoción, imposible. Los grandes aficionados al ciclismo y los que no lo son tanto van a estar pegados a Canal Ciclista y a la televisión durante los tres próximos días para disfrutar de la épica de este deporte en las tres etapas de los Alpes.
Mañana, espectacular etapón con final en las famosas y mortíferas 21 curvas de Alpe D'Huez. Antes, como aperitivo el no menos mítico Izoard (también de categoría especial) y el Lautaret, de segunda categoría. 187 kilómetros de puro ciclismo que pueden dejar ya fuera de la pomada a muchos corredores. Y es que ya se sabe que una etapa de gran montaña tras un día de descanso acaba siendo un vía crucis para muchos.

Será difícil que Pereiro aguante, pero ya se sabe que el maillot amarillo. El duelo Menchov-Landis está servido. Una segunda línea de corredores como Kloden, Evans o el propio Sastre esperan agazapados su oportunidad. Y no sería una sorpresa verles arriba.
Más y más
Tras el Alpe D'huez, al día siguiente habrá que ascender en la primera mitad de etapa el Galibier. 182 kilómetros que se completan con el Croix de Fer y el Moliard y que acaba en alto en La Toussuire, de primera categoría. Tres puertos especiales y uno de 1ª. Casi nada.
Los que hayan sobrevivido a esta paliza aún tendrán que hacer frente a un tercer día con cinco puertos. Saisies (1ª), Aravis (2ª), el famoso Colombiere (1ª), el Chatillon Sur Cluses (3ª) y el Joux Plaine, de categoría especial a pocos kilómetros de la meta. Tres días de auténtico infierno, y no son exageraciones de periodista.
¿A quién veis con la suficiente fuerza como para superar estos tres días en cabeza?
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