| Saludos amigos/as.
Hoy parece que ya ha empezado un poco la maquinaria pesada a trabajar. La etapa se presentaba un poco nerviosa por la orografía del terreno por donde transcurría, pero tras un principio tranquilo nada hacía presagiar lo que a la postre sería un bonito final.
En el kilómetro 4 se hace la fuga, otra vez con mi compañero Serafín Martínez, David de la Fuente y Vallejo. La ventaja empezaba a subir mientras en el pelotón mandaba el equipo de Freire hasta los tres minutos. Me recordaba a la etapa de ayer, es como el gato y el ratón. El pelotón jugaba con la escapada hasta que cerca de meta fuese neutralizada para disputar otro bonito esprint.
Pero la cosa no fue así. En la subida del último puerto Quick Step acelera el ritmo. Y lo acelera incluso descolgando a Tom Boonen. Presagio era del final. Coronaríamos más de un centenar de corredores, donde he de reconocer hoy me tocó conocer la cola acusando la aventurita de la etapa de ayer. Entonces fue cuando Euskatel, con Samu como gran conocedor del terreno, acelera de forma frenética en la bajada, llena de toboganes y repechos. El pelotón quedo roto en varios grupos. A mí me toco el segundo y, cuando estábamos a punto de juntarnos, vemos la caída de Haimar Zubeldia. Ya juntos se llega a la subida al castillo, como nos dicen que le llaman a ese bonito final, y donde Bettini hace honor a su maillot arco iris.
En lo relativo a mi equipo, hoy colocamos a 5 en el primer grupo, no está nada mal, y ahora a esperar que mañana en las duras rampas de los Lagos de Covadonga se pueda ya decidir quien está y quien no va a estar para disputar la victoria final de la Vuelta a España. A mí me tocará conocer cómo es la subida, pues la última vez que subí tenía 7 años y lo hice en coche.
Ahora me voy a descansar y dormir bien pues he de economizar bien mis fuerzas para poder seguir atacando hasta el último día que lleguemos a Madrid.
Un abrazo a todos/as.
Gustavo Domínguez, corredor del Karpin Galicia
|
Aún no hay Comentarios para este artículo...